Cómo poner tu casa en orden en 5 minutos (o menos)
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Si tienes 5 minutos, tienes tiempo suficiente para ordenar tu casa. Sí, sí. Pon en marcha estas ideas y verás cómo es posible.
1. Observar el desorden
A continuación le presentamos Cómo poner tu casa en orden en 5 minutos (o menos) en el siguiente video:
Mira
el siguiente vídeo completo.
Antes de lanzarte a ordenar,
no estaría de más que fueras consciente de cuál es realmente la situación de tu
casa. A menudo de tanto convivir con el desorden acabamos acostumbrándonos a
él...
2. Despejar las superficies
En general, las superficies
planas constituyen un poderoso imán para el desorden. Y es que sobre ellas
vamos acumulando cosas de todo tipo, como si de agujeros negros se tratara.
3. Buscar un sitio para cada
cosa
Si no le das un lugar a cada
cosa, difícilmente vas a poder guardarlas en su sitio. Eso hace que, al
ordenar, esos objetos pasen de un lugar a otro. Y que cuando los necesites, no
sepas dónde tienes que ir a buscarlos.
4. Tirar sin remordimientos
El primer paso para poder
mantener el orden es deshacerte de todo aquello que no necesitas y que no
hace más que ocupar espacio y dificultar la organización. Muchas cosas las
acumulamos por dejadez, y tirarlas no cuesta tanto.
5. Deshacerse de una cosa
inútil cada día
Cuando se trata de tirar cosas
que están en buen estado pero que simplemente no usamos, la cosa se complica.
Una estrategia para librarte de ellas es deshacerte cada día de algo. Busca un
lugar donde irlos acumulando hasta que llegue el momento en que los entregues a
alguien que conozcas o los dones.
6. El minuto mágico
Piensa en ese minuto que pasas
esperando mientras se hace el café o se calienta algo en el microondas. Puedes
dejarlo pasar o aprovecharlo para comprobar si hay algún alimento caducado en la
nevera, tirar el correo no deseado...
7. Antes de ir a dormir
Basta con que dediques 5
minutos (ni uno más) a ordenar un poco para que la diferencia al día siguiente
sea notable. Dedica ese tiempo a cosas sencillas, como poner la tablet que
dejaste en el sofá en su sitio, recoger las prendas que dejaste en la silla
cuando llegaste a casa…
8. Hacer la cama
Es cierto que por la mañana
vamos con el tiempo muy justo y que la tentación de irnos dejando la cama por
hacer está ahí. Sin embargo, hacerla es algo que solo te lleva unos minutos y
es el factor decisivo para que una habitación se vea ordenada o no.
Si eres de las que con solo
pensar en ordenar tu casa te paralizas y lo vas posponiendo de un día para
otro, te proponemos unas sencillas ideas que te llevarán apenas 5 minutos
al día y que te ayudarán a disfrutar de un hogar más ordenado.
Aunque hay gurús del
orden que aconsejan ordenar toda la casa de golpe para simbolizar así un
compromiso firme con un cambio de actitud, otros se decantan por dar
pequeños pasos e ir sumando. Así no te desanimas y no abandonas la tarea
antes incluso de empezarla.
Además, mediante estos
pequeños gestos para los que bastan 5-15 minutos al día vas afianzando hábitos
y rutinas que te ayudan a mantener el orden de forma duradera.
1. OBSERVAR EL DESORDEN
Antes de lanzarte a ordenar,
no estaría de más que fueras consciente de cuál es realmente la situación de tu
casa. A menudo de tanto convivir con el desorden acabamos acostumbrándonos
a él. Una sencilla forma de volver a reparar en su presencia es que hagas
una foto de cada habitación y que las analices críticamente.
Incluso si crees que tu casa
está ordenada, verla desde una nueva perspectiva puede hacerte cambiar de
opinión. Túmbate en el suelo o súbete a una silla, por ejemplo. Es muy probable
que observando tu alrededor desde allí descubras zonas desordenadas que
requieren tu atención. Quizá debajo de la cama o encima del armario no
todo está en perfecto estado de revista como tú pensabas.
2. DESPEJAR LA MESA
Y quien dice una mesa, dice la
encimera, una consola a la entrada… En general, las superficies planas
situadas a una altura que podamos alcanzar cómodamente con la mano constituyen
un poderoso imán para el desorden. Y es que sobre ellas vamos acumulando
cosas de todo tipo, como si de agujeros negros se tratara.
Cada día dedícate a vaciar una
de ellas y a colocar todo lo que estuviera encima en su lugar correspondiente.
Dado que somos animales de costumbres, una vez ordenado, seguirás tendiendo a
dejar sobre ellas la tablet, un libro, unos catálogos… Para evitar que eso
ocurra, puedes colocar en ese punto algún objeto decorativo (una lámpara, una
planta…) de manera temporal, hasta que te acostumbres a no acumular cosas
allí.
3. BUSCAR UN SITIO PARA CADA
COSA
Si no le das un lugar a cada
cosa, difícilmente vas a poder guardarlas en su sitio. Eso hace que, al
ordenar, esos objetos pasen de un lugar a otro, pero sin estar nunca realmente
ordenados. Y que cuando los necesites, no sepas dónde tienes que ir a
buscarlos.
En tus 5-15 minutos diarios
dedicados al orden, piensa en 3-5 de esas cosas que no tienen asignado un
lugar propio y búscaselo. Debe ser un sitio funcional y práctico, adecuado
al objeto en cuestión. Si tu problema es que, por ejemplo, dejas las llaves en
cualquier lugar, lo suyo sería que les buscaras un sitio a la entrada, como una
pequeña bandeja en una consola.
4. TIRAR SIN REMORDIMIENTOS
El primer paso para poder
mantener el orden es deshacerte de todo aquello que no necesitas y que no
hace más que ocupar espacio y dificultar la organización. Muchas cosas las
acumulamos por dejadez, y tirarlas no cuesta tanto. Empieza por ellas.
Se trata de objetos como calcetines
a los que les falta la pareja, juegos de niños a los que les faltan piezas,
tuppers sin tapa, platos o tazas con algún golpe, rotuladores o bolígrafos
que no pintan, pilas acabadas, accesorios para repostería que no utilizas… Solo
con eliminar todo esto, ganarás mucho espacio y orden.
5. DESHACERSE DE UNA COSA
INÚTIL CADA DÍA
Cuando se trata de tirar cosas
que están en buen estado pero que simplemente no usamos, la cosa se complica.
Sobre todo si dichos objetos tienen un valor sentimental. Una estrategia para
librarte de ellos es deshacerte cada día de uno. Busca un lugar donde
irlos acumulando hasta que llegue el momento en que los entregues a alguien que
conozcas o los dones a alguna ONG. Basta, por ejemplo, con que coloques
una caja o un cesto en el armario.
6. EL MINUTO MÁGICO
Un minuto quizá no te parezca
demasiado tiempo, pero bien aprovechado puede marcar la diferencia entre tener
una casa ordenada o no. Piensa en ese minuto que pasas esperando mientras se
hace el café o se calienta algo en el microondas. Puedes dejarlo pasar o
aprovecharlo para colgar el abrigo que dejaste de cualquier forma al
entrar en casa, tirar el correo no deseado, comprobar si hay algún alimento
caducado en la nevera, etc.
7. ANTES DE IR A DORMIR
Cuando llega la hora de
acostarse, lo que menos apetece es recoger. Pero basta con que dediques 5
minutos (ni uno más) a ordenar un poco para que la diferencia al día siguiente
sea notable. Dedica ese tiempo a cosas sencillas, como colocar los mandos
a distancia, poner la tableta que dejaste en el sofá en su sitio, recoger las
prendas que dejaste en la silla cuando llegaste a casa…
El esfuerzo merecerá la pena.
No solo tendrás un despertar más agradable, sino que evitarás que esas
pequeñas tareas diarias se vayan acumulando y no te quede más remedio que
darte una paliza el fin de semana.
8. HACER LA CAMA
Es cierto que por la mañana
vamos con el tiempo muy justo y que la tentación de irnos dejando la cama por
hacer está ahí. Sin embargo, hacerla es algo que solo te lleva unos
minutos y es el factor decisivo para que una habitación se vea ordenada o no. La
cama es el elemento focal de la habitación al que se dirigen todas las miradas.
De poco valdrá que las mesillas de noche, el armario o el resto de la
habitación estén impolutos y en perfecto estado. Si la cama está sin hacer, la
sensación que transmitirá es de desorden.
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